El debería en el Shibari
Siempre que vuelvo de Londres, después de visitar a amigas, hay algo que me hace reflexionar, y esta vez no ha sido diferente.
El otro día, hablando con una amiga, me contaba que iba a ir a clase y que «debía» hacer X o Y para ser una buena modelo. Ese mismo día, por la tarde, antes de ir a una jam, otra persona me decía que «debía» verse de X o Y manera para sentirse sexy en las fotos. Más allá de lo que pueda pensar de estas personas, que obviamente es positivo, creo que tenemos demasiados «debería» en nuestras cabezas.
Me gusta ponerme a mí mismo como ejemplo, y esta vez no iba a ser diferente. Cuando empezaba a atar, también pensaba que quería hacer las cosas de una manera u otra porque «así es como debía ser». Sin embargo, eso ha ido cambiando con el tiempo.
Intenté imitar a grandes riggers como Naoko, Kirigami o Naka-san. Como era de esperar, no funcionó, porque yo no era ellos. Con el tiempo, sin embargo, estoy descubriendo qué es lo que me inspira de distintas personas, ya sean riggers o bottoms, amigos o desconocidos, e intento adaptar esas influencias a mi propia forma de atar.
Quizá mi Shibari no es «muy tradicional», pero tampoco lo soy yo. Y, de algún modo, intentar serlo sería traicionar mi esencia: sería una copia de una copia, y creo que eso no dice mucho de mí.
Atar como alguien, hacer fotos como alguien o intentar ser como alguien quizá sea una forma de buscar pertenencia. Quizá sea simplemente un intento de creer que hacemos las cosas «de la manera correcta», sea cual sea esa manera. Naoko, a quien admiro profundamente, me dijo hace tiempo que sería positivo que atase siendo más yo mismo. Creo que, poco a poco, desprendiéndome de ciertos vicios, estoy avanzando en esa dirección.
Todavía me quedan muchos «deberías» en la cabeza: «debo atar de esta manera para ser un buen rigger», «debo hacer las fotos así porque es la forma tradicional de hacerlo» o «debo hacer este gesto cuando me atan para parecer un buen bottom»…
Pero todos esos «debería» van cayendo poco a poco por su propio peso. Cada vez soy más yo cuando ato, y eso me encanta.