Hoy, después de poco más de 4 años practicando Shibari, he decidido intentar crear emocionalidad de forma intencional a través de las cuerdas.

Hasta ahora me enfocaba más en atar y crear un patrón (gote, futomomo, strappado…) porque necesitaba asegurarme de hacerlo bien.

Ahora tengo suficiente conocimiento como para añadir una capa adicional de complejidad a mi práctica. Para mí, esto representa un paso enorme hacia adelante: poder centrarme más en la persona que ato, prestar más atención a cómo se siente, a su lenguaje no verbal… y progresar en lo que espero que me ayude a tener sesiones más profundas.

Esto ya se ha reflejado de alguna manera en mi post sobre el Nawa Naka-Kai y mi viaje a Londres , y después de pasar un par de semanas haciendo una revisión exhaustiva de todo el material de Shibari que tengo: vídeos, apuntes de talleres…